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Cosmética para mamás y bebés

¡Ya estamos en Noviembre! Eso significa que hace dos años que decidí incluir productos sin químicos en mis rutinas diarias, lo que ha dado como resultado una sección de cosmética para mamás y bebés (y niños) muy especial para mí. En ella os iré dejando reviews personales de productos que he ido probando durante estos 24 meses, tanto conmigo misma como con el resto de la familia, para animaros a dar el paso y dejar (dentro de lo posible y de lo que le vaya bien a cada uno) los parabenos, sulfatos y crueldad animal a un lado. Quiero inaugurar la sección con uno de los primeros champús que probé y que, por cierto, se ha convertido en uno de mis favoritos. Pero antes… creo que os debo este post explicativo, para poneros en antecedentes.

¿Por qué decidí pasarme a los productos sin químicos?

La verdad es que llegué a los productos sin químicos por casualidades (¿o causalidades?) de la vida, como casi siempre pasa. Adrián, que por entonces tenía poco más de un año, tenía algunos brotes de piel atópica, especialmente en los pliegues de las piernas y los brazos, por lo que tuve que comprar una serie de productos específicos para este tipo de pieles. Por otro lado, como le acababan de diagnosticar alergia a la PLV y al huevo, empecé a obsesionarme con las etiquetas de los alimentos y, de alguna manera u otra, también del resto de productos que entraban en casa. Al mismo tiempo, notaba que mi pelo, tras más de un año de lactancia, seguía estando sin fuerza, sin brillo… y yo tenía la sensación de que cada vez que lo lavaba se apagaba un poquito más.

Como resultado de todos estos factores, y de empezar a tener la necesidad de sentirme a gusto conmigo misma, comencé a interesarme por productos que fueran respetuosos con la piel y con el cabello, que me ayudaran a mimarme… y descubrí este maravilloso mundo y la página web de iHerb, de la que casualmente (¿o causalmente?) mi prima Patricia me había hablado unos meses atrás. Fue un flechazo a primera vista.

Después, he ido sumando razones a mi “conversión”, como el respeto a los animales (casi el 100% de los productos que utilizo son cruelty free) o al medioambiente, aunque creo que comprando en este tipo de páginas que están tan lejos al final tampoco conseguimos tanto el efecto de cuidar nuestro planeta… Así que estoy probando algunas marcas españolas para contaros también.

¿Soy muy estricta?

Depende. En el tema del cabello, por ejemplo, sí. Me he acostumbrado tanto a este tipo de champús que me cuesta mucho comprar otros que lleven siliconas y sulfatos. Es verdad que durante la última fase del embarazo de Leo notaba el pelo como muy decaído y pensé que quizá un champú al uso, con siliconas, podía venirme bien para crear una falsa sensación de hidratación. Compré uno de Tresemme, que era la marca que venía usando antes de cambiarme a los champús sin, pero… la verdad es que no terminó de gustarme. No sé explicaros, pero noto el pelo más sucio y más apelmazado con este tipo de productos.

En el resto de las cosas, no soy tan estricta. Es verdad que por convencimiento y porque me hace sentir mejor conmigo misma, he ido incorporando geles, jabones, cremas, aceites naturales… que no llevan químicos en su composición o que llevan muy poquitos. Pero la verdad es que voy alternando con cremas que me regalan o que quiero probar y que no son tan SIN como a mí me gustaría. En cuanto al maquillaje, de momento para mí es misión imposible, aunque de cara a 2018 quiero intentar que al menos el 75% de los productos que use sean cruelty free.

¿Cómo di el paso?

El camino se hace andando, así que empecé por el principio: cambiando pequeñas cosas. Como mi principal problema era el cabello, lo primero que probé fue un champú. Había leído que, cuando dejas de utilizar champús con siliconas y pasas a los que no llevan nada, tu pelo puede “reaccionar” quedándose sin brillo, seco, estropajoso… Decían que pasaba en poco tiempo, pero quienes sean madres lactantes entenderán que el panorama era desolador. Además, yo normalmente soy bastante impaciente, así que esperar tres o cuatro semanas a que me llegara el pedido de iHerb era too much para mí… ¿Qué hice? Empezar utilizando un champú híbrido, sin parabenos ni siliconas, pero sí con sulfatos. A mí me fue genial, la verdad. Me había suscrito a Nonabox en el embarazo de Adrián y en una de las cajas me habían mandado el champú Beginning de McLaren y me encantó: mi pelo no reaccionó de ninguna manera y en poco tiempo fui notando mejoras que en seguida os detallo. La marca no la conocía a nivel cosmético y me ha sido bastante difícil volver a encontrarla, pero no os preocupéis porque en estos dos años han ido apareciendo varios champús sin siliconas ni parabenos que, incluso, podréis adquirir en supermercados al uso y que os pueden venir bien como paso intermedio.

¿Qué he notado?

Antes de nada deciros que mi pelo es normal y que no tiene ningún problema, habitualmente. Eso sí, tengo el cuero cabelludo un poquito sensible y me pica con algunos productos, pero no es algo especialmente reseñable. Si tenéis problemas dermatológicos, aunque la mayoría de los productos que voy a reseñar son bastante naturales, lo mejor es que consultéis con un profesional qué tipo de ingredientes os van mejor. Dicho esto… yo he notado claras mejoras. Fundamentalmente, que el pelo me duraba y me dura limpio muchísimo más tiempo: de lavármelo día sí a día no, cuando tenía el pelo largo pasé a lavármelo cada cuatro o cinco días. ¡Una pasada! También me crece mucho más rápido. Aunque ahora que lo tengo corto es un rollo porque me toca ir a la peluquería cada dos por tres, creo que es algo muy positivo.

En cuanto al cuerpo, he descubierto aceites MARAVILLOSOS, que hidratan muchísimo y que me dejan la piel como nueva. También exfoliantes, geles… Os aviso de que para mí los olores son muy importantes y, por eso, en productos de ducha sí busco que tengan fragancia. Si tenéis piel atópica o extremadamente sensible quizá os venga mejor buscar productos sin aromas, pero a mí que la tengo normal es que… ¡me da un chute de energía ducharme con olor a granada, a cacao o a lavanda! Me hace sentir genial y muchos productos de este tipo huelen muy bien, pese a la fama que tienen.

¿Y los niños?

Los niños, como los adultos de esta casa, suelen utilizar productos bastante naturales, aunque los alternan con productos ‘normales’ pero muy orientados a pieles sensibles. Justamente ahora estamos con un champú y un gel de Suavinex bastante respetuosos para la ducha, y luego sus cremas especiales para piel atópica, que son de farmacia y que les va bien. Os hablaré de todos ellos y también de los productos que, sin tener nada de nada, nos ha ido bien con ellos.

¿Qué quiero con esta sección?

Compartir contigo mi experiencia con los productos cosméticos que habitualmente utilizo para mí, para el padre de las criaturas y para las criaturas. NO todos los productos que mencione serán sin químicos porque, como os he ido contando, suelo alternarlos con otros menos naturales, pero que también nos van bien. ¿Qué más quiero con esta sección? Que participéis en ella, que me digáis si realmente os interesan este tipo de contenidos, que si probáis estos productos me contéis qué sentís con ellos, que me escribáis si queréis que os de mi opinión sobre alguna cosa concreta, si queréis un post sobre cómo comprar en iHerb…

Podéis comunicaros conmigo a través de los comentarios, de mi perfil de IG (que es la red en la que estoy más activa) o mandándome un email a social@dosrayitas.com ¡Como sea! Pero, por favor, ¡contadme!

Un abrazo

Dos Rayitas

Periodista y bimadre primeriza que comparte sus in-experiencias en el mundo de la maternidad y la crianza con apego.

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